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La campaña, titulada "Nuestra fórmula es siempre juntos", protagonizada por Luis Miguel, destaca el vínculo profundo que la marca ha construido con México a lo largo de los años.
Hace un siglo comenzó una historia que se ha convertido en un pilar de la vida cotidiana de millones de mexicanos. Coca-Cola, en su centenario, no solo recuerda un aniversario, sino que honra las memorias compartidas, las reuniones familiares y los momentos que han tejido el tejido social del país.
La campaña busca evocar la esencia de México, recordando la calidez de las sobremesas, la alegría de las comidas compartidas y la fortaleza de una cultura que siempre encuentra motivos para reunirse. Carmen Méndez, Vicepresidenta de Frontline Marketing de The Coca-Cola Company México, comentó: "Cumplir 100 años en México representa mucho más que celebrar un aniversario; es reconocer la relación que hemos construido con millones de personas a lo largo de generaciones". Este homenaje a los encuentros cotidianos resalta la importancia de la comunidad y la conexión entre las personas.
Carlos Alberto "Indio" Solari (1949–2026) fue un legendario músico y compositor argentino, considerado un ícono fundamental de la cultura popular y el rock nacional. Fue la voz líder y principal letrista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, y posteriormente lideró su proyecto solista El Mister y Los Marsupiales Extintos junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado
https://www.youtube.com/watch?v=Rc99QxvzMZ0
Luciano Pereyra conmovió a la audiencia de La Peña de Morfi al encabezar un emotivo homenaje dedicado a la memoria de Horacio Guarany, en el programa emitido por Telefe. El cantante de Luján asumió el rol de relator en un informe que repasó la vida, la obra y el legado incalculable del recordado referente folklórico.
El tributo coincidió con una fecha de alta carga nostálgica para la música popular, dado que el pasado 15 de mayo el maestro de los maestros hubiera celebrado sus 101 años de vida. Durante la narración del material audiovisual, Pereyra no escatimó en elogios para calificar la personalidad del homenajeado sobre el escenario y fuera de él.
"Explosivo y apasionado", lo definió Luciano con notable emoción, sintetizando en esas palabras la esencia de un artista que marcó a fuego la historia cultural del país. El relato recorrió los hitos más importantes de la carrera de Guarany, rescatando la fuerza de su interpretación que siempre lo unió de manera incondicional con su público.
La historia de la música es tan antigua como la propia humanidad. Mucho antes de la aparición de la escritura, los seres humanos ya utilizaban sonidos, ritmos y cantos para comunicarse, celebrar rituales, expresar emociones y acompañar distintas actividades de la vida cotidiana.
Los primeros indicios musicales se remontan a la prehistoria, cuando el hombre comenzó a descubrir sonidos golpeando piedras, troncos o utilizando huesos y cañas como instrumentos rudimentarios. Estas primeras expresiones musicales estaban relacionadas con ceremonias religiosas, danzas tribales, celebraciones y pedidos a los dioses para obtener buenas cosechas o protección.
Con el avance de las civilizaciones antiguas, la música comenzó a adquirir un rol más importante dentro de la sociedad. En el antiguo Egipto, Grecia y Roma, la música era utilizada en ceremonias religiosas, teatros y festividades. Los griegos consideraban que la música tenía influencia directa sobre las emociones y el comportamiento humano, desarrollando teorías musicales que todavía son estudiadas en la actualidad.
Durante la Edad Media, la música tomó un fuerte carácter religioso en Europa. Surgieron los cantos gregorianos dentro de las iglesias, mientras que los trovadores y juglares recorrían pueblos llevando historias y canciones populares. En esta etapa comenzaron a desarrollarse sistemas de escritura musical que permitieron conservar composiciones a lo largo del tiempo.
El Renacimiento marcó una etapa de gran crecimiento artístico. La música se volvió más compleja y armónica, incorporando múltiples voces e instrumentos. Más adelante, durante el período barroco, aparecieron grandes compositores como Johann Sebastian Bach y Antonio Vivaldi, quienes revolucionaron la composición musical con obras que continúan siendo referencia mundial.
En los siglos XVIII y XIX, la música clásica alcanzó un enorme desarrollo con figuras como Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven y Frédéric Chopin. La música comenzó a presentarse en grandes teatros y salas de conciertos, convirtiéndose también en una forma de entretenimiento para el público.
Con la llegada del siglo XX, la evolución tecnológica transformó completamente la industria musical. Aparecieron nuevos géneros como el jazz, blues, rock, pop, reggae, electrónica y hip hop, permitiendo una enorme diversidad cultural y artística. La radio, el vinilo, el cassette, el CD y posteriormente internet facilitaron que la música pudiera llegar a millones de personas en todo el mundo.
Actualmente, la música forma parte esencial de la vida cotidiana. Gracias a las plataformas digitales y al streaming, artistas independientes pueden compartir sus canciones globalmente sin necesidad de grandes compañías discográficas. Además, la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías están comenzando a influir en la creación musical, abriendo un nuevo capítulo en la historia de este arte universal.
https://www.youtube.com/watch?v=pHaR2lDLKb0
La música no solo entretiene: también une culturas, transmite emociones y refleja la evolución de la sociedad a través del tiempo. Desde un tambor prehistórico hasta una canción reproducida en streaming, la música continúa siendo uno de los lenguajes más poderosos de la humanidad
Su impacto sigue vigente gracias a la extensión de sus presentaciones y su constante presencia en las búsquedas globales de Spotify y plataformas digitales. En el plano de las giras, se espera que este año sea uno de los más activos para la industria, compartiendo cartelera global con artistas como Ariana Grande y Harry Styles.
Mientras la mayoría de los bebés de cinco meses comienza a descubrir objetos, colores y movimientos a través del juego, John Christian Caldeira Weibull tuvo su primer acercamiento al dibujo. Todo comenzó cuando su madre le dio una tableta LED para que se entretuviera y observó que el pequeño mostraba un particular interés por realizar trazos sobre la superficie.

La reacción llamó la atención de su familia, que decidió registrar mediante fotografías y videos la evolución de aquellas primeras experiencias. Sin embargo, la pantalla fue apenas el primer paso. Cuando tenía alrededor de seis o siete meses, su familia incorporó pinturas y lienzos para que pudiera explorar colores y formas fuera del soporte electrónico.
De esta manera, el niño comenzó a realizar obras abstractas mediante la intuición. Sin formación ni conocimientos técnicos, sus movimientos y su interacción con los materiales comenzaron a dar como resultado obras que parecían ser hechas por una eminencia en arte.

El momento decisivo llegó el 19 de octubre de 2024. Algunas de las pinturas de John fueron presentadas en una exposición realizada en Marbella y varias de ellas fueron vendidas. Ese mismo día quedó establecida la marca que posteriormente Guinness World Records reconoció. Con tan solo diez meses y siete días, el pequeño se convirtió en el artista masculino más joven registrado por la organización.
Dos años después de conseguir el récord, el infante continúa vinculado con la pintura. Su próximo paso será llevar sus obras fuera de España. Entre el 20 y el 22 de noviembre de 2026, sus creaciones serán expuestas en la MIVA Fine Art Gallery de Malmö, Suecia, en una muestra titulada Art: my first language (Arte: mi primer idioma).

Según explicó su madre, el título que eligieron buscaba mostrar cómo comenzó su historia. Aunque el pequeño todavía no pueda brindar discursos ni hablar de lo que desarrollan cada una de sus piezas, sus padres reconocen que a través del arte dice mucho más que un adulto. Los colores que utiliza cuando está feliz o enojado, cuando descubre un lugar al que nunca fue o aprende una nueva palabra, varían y van dejando una huella en su mundo que recién da los primeros pasos.
Para que más personas lo conozcan, su madre decidió crearle un Instagram personal, donde comparte videos y fotos de sus procesos creativos. Actualmente, cuenta con tres mil seguidores, quienes lo alientan a seguir con su sueño. “Piezas maestras abstractas que solo un niño inocente puede producir sin restricciones”; “Y todo sin móvil. Pura creatividad. Felicidad creando sin límites; la transformación con el lienzo se convierte en diálogo, comunicación. Un abrazo al pequeño artista” y “Soy fan de este pequeño artista, voy a crear su primer club de fans”, fueron algunos de los mensajes que se multiplicaron en los posteos.

Aunque por el momento se desconoce el valor por el que son comercializados sus cuadros, en algunas publicaciones pudo conocerse que las obras de John ya son parte de los livings de algunas casas y de los consultorios de algunos amigos de la familia.

El proyecto de ley que el presidente Javier Milei anunció en la cadena nacional por Malvinas el jueves pasado todavía no está terminado, según pudo confirmar LA NACION de distintas fuentes que conocen el devenir del Ejecutivo.
En la Casa Rosada confirmaron que hay cuatro áreas del Gobierno afectadas a la producción del texto, con el asesor presidencial Santiago Caputo -que no tiene nombramiento formal- a la cabeza de la coordinación.

El diputado de Unión por la Patria (UxP) y referente de Patria Grande, Juan Grabois, se hizo eco este miércoles de las advertencias de un exinvestigador de Anthropic sobre los riesgos de la IA y llamó a un “pacto tecnológico mundial” para frenar lo que llamó una “carrera a la muerte”.
“Un capo técnico de Anthropic, la principal empresa de IA, dice que se va de la empresa porque el desarrollo irracional, demencial e ilimitado de la superinteligencia con automejora recursiva puede generar un cataclismo que destruya a la humanidad. Uno de los jefes máximos le da la razón públicamente, afirma que hay un 10% de posibilidades que esto suceda, que no saben bien lo que están haciendo... y sigue su vida como si nada”, reseño Grabois desde sus redes sociales.
El proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) consiguió este miércoles dictamen en un plenario de comisiones en el Senado y quedó un paso más cerca de convertirse en ley.
El texto fue aprobado sin cambios con relación a la versión aprobada por la Cámara de Diputados el 26 de agosto último, por lo que quedó en condiciones de ser sancionado en la próxima sesión del Senado.

Con una aparición en un homenaje a José Manuel de la Sota y una cena reservada con intendentes bonaerenses, Sergio Massa emitió en las últimas horas señales más concretas de lo que pretende para su futuro político. El exministro de Economía de Alberto Fernández repite ante sus interlocutores una frase como un mantra: “Lo que tenemos que promover es la unidad con competencia”. Esto es, una PASO tanto a nivel nacional como provincial para elegir a los candidatos del peronismo.
Según pudo saber LA NACION, Massa pasó ayer del encuentro en el hotel Savoy del Congreso, donde compartió protagonismo con los cordobeses Martín Llaryora y Juan Schiaretti, el santiagueño Gerardo Zamora y Carlos Bianco, mano derecha de Axel Kicillof, a una reunión a puertas cerradas en la costa de San Fernando, hasta donde llegaron integrantes de la Liga de Intendentes que se planta como espacio propio, más allá de la disputa abierta entre el gobernador de Buenos Aires y el diputado Máximo Kirchner.

El expresidente Mauricio Macri cuestionó este miércoles en duros términos la decisión de la jueza bonaerense Marta Pascual, quien suspendió por 60 días la aplicación del nuevo régimen penal juvenil en la provincia de Buenos Aires.
A través de un mensaje publicado en la red social X, Macri sostuvo que es “inaceptable” que una ley nacional quede temporalmente sin efecto “en la jurisdicción más poblada y con mayores índices de violencia del país” por decisión de un juzgado provincial.

Ante el creciente debate por la soberanía de las islas Malvinas, el canciller, Pablo Quirno, volvió a defender el reclamo argentino al considerar que se trata de una “causa irrenunciable” y le apuntó al Reino Unido por pretender “desconocer la realidad histórica”.
El ministro de Relaciones Exteriores publicó un posteo en X, en alusión a los 62 años que se cumplen del Alegato Ruda, una presentación que realizó el diplomático José María Ruda el 9 de septiembre en Nueva York, en defensa de la soberanía sobre las islas ante el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas (ONU).
El presidente Javier Milei reaccionó este miércoles en X a dos videos protagonizados por funcionarios del gobierno de Donald Trump. Se trató de declaraciones del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, y del secretario de Estado, Marco Rubio, a las que respondió con dos expresiones: “Fenómeno barrial” y “Extraordinario”, respectivamente.
En primer lugar, Milei compartió un fragmento de la participación de Bessent en un evento de la Escuela de Negocios Cox de la Universidad Metodista del Sur (SMU). Allí, el funcionario afirmó que el Tesoro estadounidense puede ser utilizado como una herramienta de política exterior para “crear aliados en el hemisferio occidental” y destacó a la Argentina como un país que estaba “a la cabeza” en ese sentido. El mandatario acompañó el video con una de sus frases habituales: “Fenómeno barrial”.
Más tarde, el Presidente difundió un discurso en el que Rubio aseguró que el marxismo “no está muerto” y sostuvo que sus ideas se presentan en la actualidad bajo conceptos como “justicia social” y “equidad”. El secretario de Estado planteó que esos términos funcionan como nuevos rótulos para una ideología que, según afirmó, condujo a “la tiranía, la pobreza, el exilio y la opresión” en los países donde fue aplicada. Milei calificó la intervención como “extraordinaria”.
El Día del Maestro se celebra cada 11 de septiembre en la Argentina con el fin de reconocer la importante tarea de quienes enseñan y acompañan el aprendizaje de niños y jóvenes. La fecha recuerda a una de las figuras más influyentes de la historia argentina, prócer nacional y referente del aula: Domingo Faustino Sarmiento. Su trabajo transformó la educación en el país, logrando aumentos en el alumnado y mejores herramientas para los docentes.
Domingo Faustino Sarmiento nació el 15 de febrero de 1811 en la provincia de San Juan. Desde muy pequeño mostró interés por el estudio y el aprendizaje. Se desempeñó como educador hasta que comenzó su carrera política, con el fin de trabajar en la mejora educativa del país. Sus ideas creían que la educación era una herramienta fundamental para el progreso de la sociedad.
Su compromiso con la enseñanza lo llevó a participar en distintos proyectos relacionados con la formación de niños y adultos. Para Sarmiento, era muy importante que todas las personas tuvieran acceso a la educación.

En 1868 fue elegido Presidente de la Nación y ocupó ese cargo hasta 1874. Durante su gobierno impulsó numerosas medidas destinadas a fortalecer la enseñanza en todo el país. Una de sus tareas más destacadas fue la creación de más de 800 escuelas. Sarmiento promovió leyes y programas que permitieron ampliar la cantidad de establecimientos educativos. A través de la Ley de Subvenciones, reunió recursos para expandir el sistema escolar, logrando que una gran parte de las nuevas instituciones fueran públicas.
Gracias a estas iniciativas, la cantidad de estudiantes aumentó de manera considerable durante su presidencia, de 30.000 a 110.000. Asimismo, sus ideas consistían en la igualdad y el libre acceso, sostenía que la educación debía llegar a todas las personas por igual.
Fundó la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares y la Biblioteca Nacional de Maestros, instituciones destinadas a fomentar la lectura, la investigación y la capacitación docente. Otro de los proyectos por el cual es recordado, fue la invitación de profesionales de la educación provenientes de Estados Unidos. Estos grupos tenían como objetivo compartir sus conocimientos y colaborar con la formación de los maestros argentinos.
Domingo Faustino Sarmiento es conocido como el “Padre del Aula” gracias a su dedicación por la educación en el país. Orientó su trabajo y carrera política a promover y mejorar las condiciones de enseñanza en la Argentina. Uno de sus mayores logros fue lograr que miles de niños pudieran acceder a la escuela y recibir una formación que antes no estaba al alcance de todos.

Al finalizar su mandato presidencial, se trasladó a Asunción, en Paraguay, donde pasó sus últimos años y falleció el 11 de septiembre de 1888. Sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta, en la Ciudad de Buenos Aires.
En 1943, la Conferencia Interamericana de Educación realizada en Panamá propuso establecer una fecha para homenajear a los docentes. El gobierno argentino oficializó el 11 de septiembre como Día del Maestro, en recuerdo de Sarmiento y de su enorme aporte al desarrollo educativo del país.
Hace unas semanas arranqué yoga. Desde que sé lo que es yoga quiero hacer yoga porque hay algo en la gente que hace yoga. No sé qué. La pasa mejor o entiende más algo que yo aún no comprendo. Este es mi cuarto intento. El primero fue en un departamento de la calle Bulnes, en el que hacía el saludo al sol con poca habilidad y me pedían que me parara de cabeza: duré tres clases; el segundo no recuerdo dónde fue pero sí que solo fui esa vez porque a mi cuerpo le faltaba maestría para las posturas de rutina; el tercero fue sobre la calle Las Heras y en un salón a 42 grados: fue el que más me gustó, pero era tal el agobio de ese calor empapado, el sofoco, el ardor que sentía por dentro en en el pecho, en la mente, en los pies, que tuve que parar. No estaba lista. Ahora hago yoga en un primer piso sobre la calle Austria. Yin yoga.
Es sutil. El objetivo es armar posturas para nada complicadas para estirar el cuerpo y permanecer allí, así, de una forma particular, tres minutos. Sentarse en el mat, estirar la pierna derecha, abrirla hacia la ventana del lugar, doblar la pierna izquierda para que el pie se apoye en el muslo, inclinar el cuerpo hacia el frente y allí, así, tres minutos. Arrodillarse en el mat, sentarse sobre los talones, llevar las manos a los muslos y allí, así, tres minutos. A la par inhalar por la nariz durante cuatro segundos y luego exhalar por la boca por ocho segundos y allí, así, por una hora y cuarto.
Yo consigo algo que hasta ahora no. Me calmo. Me meto en ese espacio y me creo todo o me engaño: la luz tenue y anaranjada del atardecer o de alguna lámpara de sal, el olor a aceite de pachuli o a sahumerio o a palo santo, ese gusto a barniz en la garganta, la música de sonidos dorados, cobrizos, metálicos como zumbidos, el combo de la espiritualidad. Y la voz de la profesora, Lucía, que parece saber lo que me pasa y entonces habla pausada, sin sobresaltos, completamente afinada, en tono caramelo. Dice palabras como “bienvenidas”, “gracias”, “sientan”, “busquen”. Dice que encontremos el punto de estiramiento “jugoso”, “sabroso”, “gustoso”. Que cuando duela nos quedemos allí, así, hasta que deje de doler. Eso también es para mí. El otro día nos hizo apoyar las rodillas sobre el mat y luego apoyar las manos sobre el mat y nos dijo que sintiéramos el peso del cuerpo entero, que lo entendiéramos, que lo equilibráramos. Y lo intenté, yo, que por estos tiempos siento el peso de toda la Tierra encima.
Hay días en que salgo de la clase y mientras camino las cinco cuadras que me separan de casa pienso en la clase. En cómo me sentí, en esa voz recetada por un médico. Pienso que la necesito para todo, que tendría más fuerza si la tuviera en mi cabeza desde que despierto y me dijera: “Vamos Dolores, levantate, tenés que tener un gran día hoy, disfrutalo, va a estar todo bien”. Pienso que me ayudaría con lo simple, que si esa voz me leyera el libro de Gertrude Stein que empecé con ánimo y que ahora me aburre lo terminaría antes. Pienso que me da tranquilidad sin justificativo, que me aísla y que eso me encanta, allí, así, el vacío. Pasan los autos, los colectivos, los vecinos y no me doy cuenta, escucho la música y la voz. Estoy en clase y tengo poco: dos o tres compañeras, mi cuerpo, algunas ideas. O solo una. No hay afuera, no hay pruebas, no hay resultados, no hay horarios, no hay charlas pendientes, no hay reuniones, no hay novedades, no hay angustia. Soy yo sin historia.
Podría hacer una clase de cuatro horas de yin yoga. Podría hacer incluso un par de horas más. Podría ir a la mañana, ir al mediodía, regresar por la tardecita y una última vez antes de dormir. Podría ir los miércoles y los viernes y los martes y los jueves y hasta los domingos. Podría dejar de hacer cosas para hacer esto. Podría ser peligroso. Podría querer mucho más de yin yoga y cada vez menos del resto.
Los resultados de la edición 2025 de PISA, además de haber sorprendido por convertirse en el rendimiento promedio histórico más bajo de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), tras la caída sin precedentes registrada después de la pandemia, y reflejar que el aprendizaje global está estancado o en descensos con resultados aún peores que los de las pandemia, ponen en dudas ciertas ideas que suelen circular en los debates educativos.
“El mundo ya no está claramente dividido entre países ricos y con buena educación y pobres con mala”. Así lo afirma Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la OCDE, al presentar los resultados de esta edición. Durante años, el nivel de ingreso de un país funcionó como el mejor predictor de qué tan bien les iba a sus estudiantes en las pruebas internacionales .
Esta idea ya no explica el mapa. Según PISA 2025, la riqueza de un país —medida por su Producto Bruto Interno (PBI)— explica apenas la mitad de la variación en el desempeño educativo entre los países. La otra mitad depende decisiones de política educativa.
“Algunos de los países con los mejores avances no son ricos, están utilizando sus recursos excepcionalmente bien. Se pueden conseguir buenos resultados en contextos con escasez de recursos”, dijo Schleicher durante la presentación de los resultados para América Latina y el Caribe.
Apuntó los casos de Costa Rica, que mejoró en Ciencias 13 puntos desde 2022, y de El Salvador, que sumó 12, y marcó que es más de la mitad de un año. En la escala de PISA, 20 puntos equivale, en términos teóricos, a un año completo de aprendizaje. “No hay demasiados avances rapidos en América Latina, pero hay algunos y no son los países más ricos”, señaló.
El informe destaca el caso de Camboya, como uno de los pocos países que resistió la tendencia y logró avances significativos en las tres áreas (en Lectura, por ejemplo, mejoró 26 puntos desde 2018), al mismo tiempo que incorporaba masivamente a la escuela secundaria a jóvenes antes marginados. Según describe Schleicher, está empezando una transformación educativa del mismo tipo que, hace unas décadas, encaminó a Corea o Vietnam, pese a partir de una base de recursos mucho más chica.
Las buenas políticas públicas y las decisiones acertadas sobre cómo invertir los recursos son mejores predictores del desempeño en PISA que el gasto por alumno. Luxemburgo, con una inversión de US$288.521 por estudiante, es por amplio margen el país que más destina a educación, pero obtuvo un puntaje promedio en ciencias inferior al de Irlanda, Francia e Italia, que invirtieron menos de la mitad de ese monto.
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En los análisis de los resultados marcan que la riqueza de un país está lejos de ser el factor determinante de éxito y se preguntan si en los sistemas que invierten constantemente dinero los alumnos tienen mejores resultados. Según la evidencia, hasta un punto.
Es cierto que, en general, a mayor inversión por estudiante, mejores resultados en ciencia. Pero esa relación se sostiene solo hasta el umbral de U$85.000 por estudiante. Pasado ese punto, como en la mayoría de los países de la OCDE, la correlación se rompe. Apuntan de todas maneras que el nivel de inversión siempre debe ser contextualizado y pueden influir otros factores que encarecen el gasto en algunos países como sistemas multilingües o con alumnos muy dispersos en territorios extensos o islas. Buenos maestros, un entorno para el aprendizaje e inversión inteligente pueden marcar una diferencia. Concluyen que gastar más puede traer muchos beneficios, pero gastar bien es igual de importante.

“La relación entre financiamiento y calidad educativa lleva varias décadas y no está zanjada todavía. Del lado de quienes señalan que no incide en los aprendizajes, muestran los sistemas que invierten más y no por eso rinden mejor. Frente a ello, las explicaciones serían que a partir de determinado monto, adicionar recursos no garantiza una mejoría. Del otro lado, frente a que eso se utilice en sistemas educativos como el nuestro, se explica que hay un umbral mínimo que aun aumentando, si siguen siendo recursos escasos, tampoco habrá impacto, porque es insuficiente el aumento. Si hay un incendio, nadie dirá que el agua no contribuirá a apagarlo, pero si solo se usa un balde, no se llegará lejos”, explica a LA NACION el experto en financiamiento educativo, Alejandro Morduchowicz y autor del libro Crítica de la política educativa.
Y agrega: “Sobre lo que sí hay consenso es que, más allá de la cantidad, lo que hay que mirar bien es cómo se asigna y qué es lo que se hace con el dinero. Me pueden dar una gran suma para rediseñar y decorar mi casa, pero el resultado dependerá de la calidad de los materiales, de los buenos trabajadores que pueda atraer con lo que pague, y de mi buen gusto. Es un conjunto de cosas que deben confluir”.
El problema educativo ya no afecta sobre todo a los alumnos más vulnerables. La propia OCDE señala como “la mayor sorpresa” quienes fueron los que más retrocedieron en Lectura, quizás el área más preocupante. Entre 2018 y 2025, la lectura cayó en tres de cada cuatro sistemas educativos con datos comparables. Y fueron los estudiantes del cuarto socioeconómico más alto quienes más retrocedieron. La brecha con los de los sectores más vulnerable se redujo en 11 puntos, entre 2018 y 2025, en un grupo de 35 países de la OCDE.
Consideran a este dato como una señal de que el problema ya no es solo la inequidad, sino que el desafío es mucho más grande y estrucutural: el deterioro en lectura refleja un deterioro en la concentración y la atención que penetró en todos los estratos económicos. El tiempo frente a pantallas está afectando a jóvenes de todos los niveles sociales, creen incluso que ya se expandió a la primaria. Señalan, además que resultan aún más cruciales estas habilidades en la era de la Inteligencia Artificial donde es necesario poder leer de manera crítica y cuestionar la credibilidad de la información.
La Argentina se destacó dentro del panorama latinoamericano en la resiliencia académica. La OCDE la define como el porcentaje de estudiantes de bajo nivel socioeconómico que logran posicionarse en el 25% superior de rendimiento, es decir, los mejores resultados. El promedio nacional supera el de los países de la OCDE en las tres asignaturas. En ciencias, son un 14,2%, en lectura un 14,6 y en matemática un 13,2.
“El dato de resiliencia es importante, porque, dentro de resultados generales bastante malos, muestra que el origen socioeconómico no determina completamente el desempeño. En Pisa 2025, la Argentina tiene la mayor proporción de estudiantes resilientes de América Latina en Ciencias: entre quienes pertenecen al 25% de menor nivel socioeconómico, 14% logra ubicarse en el 25% de mejores resultados del país”, apuntó Ivana Templado, economista senior de Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), donde trabaja como economestrista, especialmente en el análisis de impacto de políticas públicas y economía de la educación.
Y marcó: “ Lo leería con cierta cautela, porque resiliencia es una medida relativa. No significa que los alumnos vulnerables argentinos aprendan más que los vulnerables de Chile o Uruguay, sino que en Argentina hay más alumnos que logran escapar de la posición que su origen socioeconómico permitiría predecir. De hecho, el desempeño promedio argentino cayó también entre los sectores desfavorecidos, por lo que no parece tratarse simplemente de una mejora de sus aprendizajes”.
Cuanta más tecnología en el aula, mejor. El informe ahonda en el uso de dispositivos digitales en el colegio y muestra una mirada mucho más compleja. En promedio, los estudiantes de la OCDE pasan 1,7 hora diaria usando dispositivos digitales en la escuela para actividades de aprendizaje, y 1,1 hora para ocio dentro del horario escolar. El uso moderado para aprender se asocia con mejor desempeño en ciencia que el no uso o el muy intenso. Pero el uso para ocio de más de una hora diaria dentro de la escuela se asocia, de manera consistente, con peor desempeño.
A la vez, la relación entre prohibir el celular y mejorar el aprendizaje, dice la OCDE, no está probada. Las escuelas que aplican prohibiciones muestran, efectivamente, menos distracción y menos tiempo de ocio digital, pero sus estudiantes no sacan mejores notas, tienen puntajes similares o incluso más bajos que sus pares en escuelas sin esas políticas.
Antonella Costa está entusiasmada con el estreno de Romeo y Ofelia porque hace años que quiere trabajar con el director Gustavo Postiglione, y por fin se dio en esta película que sobrevuela el universo de William Shakespeare, haciendo referencia a tres de sus obras: Romeo y Julieta, Hamlet y Macbeth. Se estrena hoy en el cine Gaumont, a las 21, y en todos los espacios INCAA, además del Showcase de Rosario, ciudad en la que transcurre esta historia de amor que enfrenta a dos bandas. En diálogo con LA NACION, la actriz recuerda a Niní Marshall, quien fue su abuela elegida y, sin querer o queriendo, la introdujo en la magia de la actuación. Además, habló de su relación con su hijo Félix y del amor que conoció grabando una serie en el sur, y que hoy la acompaña también en sus proyectos.
—¿Qué podés contar de Romeo y Ofelia?
—Hace rato que queríamos trabajar con Gustavo Postiglione, pero no encontrábamos el momento hasta que me llamó para esta propuesta delirante y maravillosa y le dije que sí, de una. Me pareció una apuesta muy fuerte, muy arriesgada y experimental, como todas sus películas. En este caso reprodujo una Rosario escenográfica en el subsuelo de un centro cultural, y mezcla tres obras de Shakespeare ligadas a una realidad rosarina muy candente, sobre todo en el momento en que la filmamos, hace dos o tres años. ¡Y además la hicimos en tres días! “Vení cuatro por si hay algún imponderable que tengamos que solucionar, pero la idea es hacer un día de ensayos y dos de grabación”, me dijo [risas].
—¿La filmaron en tres días?
—Sí [risas]. Fue una locura hermosa. Filmamos durante tres días y el cuarto, dormimos, descansamos, paseamos y celebramos. Trabajamos todo en plano secuencia porque la historia tiene mucha oscuridad y la imagen también. Fue un desafío. Y quiero resaltar que Postiglione fue quien hizo la cámara. O sea, fue un actor más que transitó todo a la par nuestra y no sentado detrás de un monitor. Así que fue una comunión muy especial en la que corría el mismo riesgo que nosotros; cualquiera se podía equivocar. Vi la película en el Festival de Mar del Plata y me impactó muchísimo hasta en cosas que ya sabía, como por ejemplo, la música que acompaña y los músicos en escena.
—¿Qué significa estrenar una película en un momento tan difícil para el país y también para la cultura?
—Mi carrera y mi vida están muy signadas por el cine... Hice mucho cine independiente, también comercial y pasé por un montón de épocas. Debuté en Garage Olimpo a los 18 años, y ahora tengo 46 así que pasó mucha agua bajo el puente, y más de 40 películas. Y los contextos fueron cambiando, por supuesto. En el medio hubo muchas luchas también. Mucho terreno conquistado. No me gusta decir que los derechos se ganan o se conquistan porque los derechos son. Y se reconocen o no se reconocen. Es algo que, en este momento, afecta mucho a la sociedad y están en permanente debate o ataque. Después hay cuestiones que son decisiones políticas y políticas culturales para defender y lograr que crezca un medio en el que históricamente nos hemos destacado y en el que tantísima gente se formó, y es un set. Y todo eso está en crisis.
—¿Estás filmando en este momento o tenés algún proyecto entre manos?
-Estoy grabando una serie para una plataforma, pero todavía no puedo contar nada. Es un personaje lindísimo, con un elenco que adoro y muy buena convivencia. Hoy en día estoy realmente agradecida de estar ahí, de poder crear algo y tener trabajo también. Porque yo no tengo otro trabajo. Y pronto se va a estrenar una serie que grabé en Uruguay que se llama Ángel, escrita y dirigida por Manuel Soriano, con Gustavo Garzón y actores uruguayos. Es muy particular porque Soriano es un novelista fantástico, muy disruptivo.
—¿Y alguno propio?
—Sí, tengo proyectos propios, más allá del contexto complicado porque, tal vez, el problema que tenemos los argentinos es que, nos hagan lo que nos hagan, no paramos nunca. Merecemos apoyo y vivir de lo que hacemos, sobre todo considerando la trascendencia de nuestras obras reconocidas mundialmente. Siempre argumentan que hacemos cosas que no ve nadie, pero ahí también se pagan sueldos, se dan empleos, se está formando gente. Es otro camino más alternativo, pero existe y sostiene una industria. Algunos de esos proyectos los tengo con mi pareja.

—¿Estás de novia?
-Sí, desde hace dos años. Se llama Diego Carabelli y es productor. Nos conocimos haciendo Hija del fuego, que está en Disney y el año pasado se vio en eltrece. En realidad, nos conocimos después de trabajar porque no logré sacarle ni un hola; es muy serio. Y en la fiesta de fin de rodaje me acerqué a saludarlo por una formalidad y esa charla dura hasta hoy [risas].
—También sos mamá, ¿cómo es tu vínculo con tu hijo?
—Félix ya tiene 22 años, se dedica a la indumentaria y tiene su casa-taller a 10 cuadras de mi casa. Tenemos un vínculo muy cercano y lo admiro mucho. Mi hijo es una persona muy solar, muy querida en general, muy talentoso. Está creciendo mucho; viste a varios músicos e hizo muchas cosas para Dillom, por ejemplo.
—Decías que la actuación es tu único trabajo, pero también sos docente...
—Sí, desde hace muchos años. Tengo una cátedra en la UNA (Universidad Nacional de las Artes): dirección de actores, que es una materia obligatoria y transversal a todas las especialidades, así que le pongo mucha gana porque hay chicos que vienen creyendo que no les interesa para nada la dirección de actores y hay que capturar su atención y transmitirles contenidos que les puedan interesar. También tenemos un espacio más experimental en la UNDAD (Universidad Nacional de Avellaneda) para quien le interese profundizar en la materia. Y durante ocho años di clases de actuación frente a cámaras en la Casa de la Cultura en la Villa 21, pero tuve que irme por cuestiones personales. Es un lugar que amé mucho y sigo en contacto con varios de mis alumnos. Fue una experiencia muy grata.

—Empezaste a trabajar de muy chiquita, ¿cómo fue?
—Empecé a los 11 años en el Teatro San Martín, haciendo Woyzeck, de George Büchner, dirigido por Ricardo Holcer. Un lujo, una experiencia fantástica. Era como trabajar con Postiglione, con ese rigor que no te quita la pasión, pero que necesitás un nivel muy exhaustivo de precisión y de respeto por el trabajo propio y ajeno. Y esa fue la primera semilla de todo esto.
—¿Fue tu parentesco y la cercanía que tuviste con Niní Marshall lo que te hizo amar este oficio?
—Por supuesto, en gran parte, pero mi papá también se dedicaba a todo lo relacionado con el teatro y lo audiovisual. Era una persona muy formada, un gran director, actor, dramaturgo y muy estrecho colaborador de Leonardo Fabio. Era de esas niñas que dormían en butacas de teatro, que se aprendían las marcas de todos los actores y hasta del iluminador y del sonidista. A los 5 años sabía una obra entera de García Lorca. Eso fue lo que me empezó a despertar el amor y la familiaridad con el artificio, a entender mentiras y tener en mis manos elementos de utilería, los trucos que se usan para la escena, las heridas y los golpes. Para un niño son muy fascinantes los procesos creativos y todo lo que se atraviesa hasta llegar a un resultado buscado. Y Niní fue muy importante; apareció en mi vida y fue quien regó mucho esa plantita.
—¿Cómo era tu relación con ella?
—Fue mi abuela elegida. El vínculo de sangre no era cercano porque fue la tía abuela de mi mamá, pero en la cotidianeidad sí teníamos un vínculo muy estrecho. En casa me disfrazaba con la ropa de mi mamá o con cosas que me hacía con papel y mezclando prendas medio absurdas, pero no era vestuario. Y Niní me regalaba sus vestuarios y además medía 1.50, entonces yo, siendo una niña, tenía la misma proporción y usaba esa ropa de miriñaques con enaguas…
—De todo eso, ¿te quedó algo?
—Todavía tengo en casa un sombrero de Mónica Bedoya Hueyo [risas] y prendas de Catita. Estando en su casa, vi cosas que nadie vio porque armaba álbumes de sus personajes; no eran en homenaje a sus personajes sino armados por ellos. Y sabía mucho de construcción de personaje que me enseñó. Además, ella misma se fabricaba la ropa, los postizos, las prótesis para transformar su rostro. Todo estaba guardado en su casa. Me regaló muchas cosas, entre ellas su caja de maquillaje que aún conservo. También hay que entender que eran mis juguetes de niña, así que no están para exhibir en una galería de arte porque están un poco abolladas por el uso [risas]. Las disfruté... Me acuerdo de que almorzaba con miriñaque, pestañas postizas y capelina.
—No te imaginaste siendo otra cosa, entonces...
—No, pero a veces pienso que si me hubiera criado en un laboratorio sería química, quizás... En un momento tuve una crisis porque me pregunté cuándo había decidido ser artista. Fue algo muy obvio. Y lo volví a elegir, ahí sí fui consciente.
Robin Sharma, experto en desarrollo personal, conferencista y autor de bestsellers como El monje que vendió su Ferrari, profundizó en la gestión del tiempo y la optimización del talento individual. Según su análisis, una porción significativa de la población con capacidades destacadas desaprovecha sus facultades en tareas que carecen de impacto real.
En este marco, el especialista sostuvo: “Es asombroso cómo personas potencialmente brillantes se dedican a cosas extrañas y mediocres. Están desperdiciando su potencial. Están malgastando las mejores horas de sus mejores días en actividades triviales. ¡Jamás recuperarás ese tiempo!”.
Esta perspectiva sobre la administración de la energía y los recursos personales no busca promover un esquema de agotamiento laboral, sino en la capacidad de discernir cuáles son las labores que realmente aportan valor, protegiendo así los momentos más productivos de la jornada.
“Es un cliché, lo entiendo, pero sé de esas personas excepcionales que protegen su tiempo. Y eso no significa que tengas que matarte trabajando”, destacó.
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El autor, quien publicó numerosos libros sobre liderazgo y eficiencia, insistió en que el concepto de éxito profesional debe trascender la acumulación mecánica de horas de trabajo.
En este sentido, el experto resaltó que el bienestar integral es un componente necesario para el alto rendimiento: “Durante 25 años, en mis libros, he dicho: no te mates trabajando”. Esta filosofía de vida cobra un papel central en su obra más reciente, titulada La riqueza que el dinero no puede comprar, donde propone una redefinición de los activos personales y financieros.
Al abordar el equilibrio entre los ingresos económicos y la satisfacción personal, Sharma aclaró que su nueva obra no ignora el factor material, sino que busca integrarlo dentro de una estructura mucho más amplia. “Y sí, incluye ganar dinero”, concluyó el experto al explicar el propósito de su reciente publicación para dejar en claro que el éxito financiero es solo una parte integrante de un concepto mayor de riqueza que no se limita exclusivamente al plano monetario.